Al llegar a la casa, las chicas se prepararon para irse a dormir: se lavaron los dientes , se pusieron los pijamas y se fueron a la cama. Paula aprovechó para mandarle un mensaje a su novio, y una vez que le contestó , lo llamó para poder hablar con él. Cris se metió en la cama y se puso a leer. Le encantaba la lectura, y a sus dos amigas también, pero a ella más que ninguna, y por costumbre leía todas las noches antes de dormir. Por su parte, Mar se metió en la cama, cogió sus auriculares, puso música y abrió whatsapp. Buscó la conversación con un número desconocido, la abrió y se quedó mirando lo que ponía en ella. Era el mismo mensaje que había estado mirando en la casa de Ángel, y que por cierto, desconocía quién se lo había enviado. Pero no sabía si quería descubrirlo o no. Siguió mirando el mensaje, escuchando música y sin poder parar de darle vueltas a la cabeza.
"Buenas noches preciosa! Espero que esta noche sueñes conmigo. Te quiero. "
Esa era la frase que a Mar se le repetía una y otra vez. Pero, ¿quién podía ser? Entonces, decidió responder al mensaje:
"Perdona , pero ¿quién eres? "
Pero no contestaban. Entonces Mar cerró los ojos para intentar dormir. Pero nada, no lo conseguía. Se quitó los cascos, quitó la música, y entonces escuchó a Paula todavía despierta. La escuchaba hablando con alguien. Pego más la oreja y se dio cuenta de que ese alguien no era Cris. Supuso entonces que estaría hablando con sus padres, sus hermanos o su novio. Pero le era indiferente. Dio media vuelta en la cama y cerró los ojos.
Cris ya había leído suficiente por esa noche, a si que se levantó y fue al salón para decirle a su amiga que colgara ya el teléfono, que era tarde y que quería dormir. Su amiga le hizo caso: se despidió de su novio y fue al cuarto de Mar a darle las buenas noches, Al terminar fue al de Cris, pero, antes de poder darle las buenas noches, Cris la interrumpió.
- ¿Tu no notas rara a Mar? - le preguntó.
- No. ¿Por qué lo dices? - le preguntó entonces Paula a su amiga.
- No se. Yo si la noto rara. Desde que estábamos en casa de Ángel ... Cuando se quedó pillada mientras jugábamos. Estaba mirando su móvil ... Algo le ha tenido que pasar tía - le explicó entonces.
- En verdad tienes razón. No es normal que Mar se quedase así .... Y ahora al llegar a casa se ha ido directa a la cama - razonó entonces Paula.
- Pues eso. Ella siempre se queda viendo la tele un buen rato , y se acuesta cuando ya nos hemos dormido nosotras ... Sin embargo, hoy se ha ido la primera a la cama ... En serio, algo le pasa.
- Pues sí. Deberíamos de hablar con ella. ¿Vamos? - propuso Paula.
- ¿Ahora? - se extrañó Cris.
- Pues claro
- No tía ... Que es muy tarde .... Ya mañana por favor! - le suplicó Cris.
- Está bien. Pero mañana sin falta eh! - aceptó finalmente Paula.
Así, las dos amigas se dieron un gran beso y se fueron las dos a dormir. Por su parte, Mar estaba ya casi dormida, pero entonces le vibro el móvil. Era un nuevo mensaje de whatsapp. Mar desbloqueó el móvil y vio el mensaje. Era del número desconocido, y ponía:
" Soy la persona que te va a hacer feliz durante el resto de tu vida"
Mar se cabreó. Quería saber quién era, y le mosqueaba que se hiciese tanto el interesante. Le respondió:
"Pues si verdaderamente quieres hacerme feliz, dime quién eres ya de una vez"
En menos de dos minutos le había llegado un nuevo mensaje:
" Tendrás que descubrirlo tu misma. Te espero mañana el en bar que hay en la piscina universitaria a las 8 de la noche. Así nos tomamos algo y de camino podemos cenar"
Mar se quedó mirando el mensaje de nuevo. No sabía si le apetecía ir y descubrir quién era o no. Hubiera preferido que se lo hubiese dicho directamente. Se estaba empezando a rallar mucho mucho, a si que decidió olvidarse de momento de quien quisiese que fuera el que le estuviera mandando esos mensajes. Se puso otra vez los auriculares, un poquito de música, y finalmente se quedó dormida.
- Hola preciosa - saludó Cris a Paula al entrar en el salón. Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla.
- Hola - le respondió su amiga -. ¿Cómo es que hoy te as levantando tan tarde?
- Es que ayer , alguien estaba hablando con su novio, y estuvo hasta muy tarde ... Y luego se propuso entretenerme para así conseguir que hoy estuviera más cansada y no me levantase. Entonces, quizás, llegaría tarde y así luego podría alegrarse de que ella no es la única que lo hace - dijo Cris de broma.
- Jajaja, vale, pillo la indirecta. Lo siento - se disculpó entonces Paula.
- No pasa nada. No voy a llegar tarde, a si que no me importa. Pero para la próxima vez ya sabes ...
- Vale vale, aprendo la lección - dijo finalmente Paula.
Ya había terminado de desayunar a si que recogió todo y lo llevó a la cocina. Mientras tanto Cris hacía lo contrario: sacar todas las cosas e irse a desayunar. Hizo zaping por la tele, pero, como todas las mañanas, no había nada, a si que finalmente decidió poner música. Paula apareció por el salón , cogió todas sus cosas y salió por la puerta camino de clase. Cris, al terminar de desayunar, lo recogió todo, y fue a despertar a Mar. Sus sospechas de que algo pasaba se verificaban, ya que se debería de haber levantado hacía por lo menos media hora, y todavía seguía roncando.
- Amor, venga, despierta, que vas a llegar tarde a la universidad - dijo Cris mientras entraba en la habitación de Mar.
-Jope mami! Déjame ya! - protestó Mar dándose la vuelta en la cama.
- Mar, no soy tu madre, soy Cris. Paula ya se ha ido, y yo me voy ya. Y tu vas a llegar tarde como sigas así - intentó explicarle Cris.
- Vale , muy bonito todo, pero déjame - seguía protestando Mar.
- Pues allá tu - le dijo Cris, y fue camino de su habitación para vestirse.
Al terminar volvió a la habitación de Mar y vio que seguía sin moverse, a si que le dio otro toque:
- Mar, que hay que irse ya. En cinco minutos si no te levantas me voy - le informó Cris.
- Que vale! - respondió Mar.
Cris salió de la habitación y preparó su mochila. Cogió el móvil , las llaves, las gafas de sol , y todo lo que necesitaba. Mientras esperaba a Mar cogió dos recipientes de plástico y los puso en el suelo. En uno echó agua, y en el otro un poquito de pienso. Una vez preparada la comida de su nueva mascota volvió a la habitación de Mar, y vio que esta seguía sin moverse.
- Muy bien, pues ahí te quedas. Yo me voy ya, que no tengo ganas de correr - se despidió.
Mar no contestó, a si que Cris cabreada cerró de un portazo la puerta de la habitación de su amiga. Cogió a su perrito y le dio un besito en la nariz. Cerró la puerta de la casa y comenzó el camino de todas las mañanas.
Eran las 9:45. Paula ya estaba en clase, Mar seguía durmiendo, y Cris no paraba de pensar en su amiga camino de la universidad. Esta tarde hablaría con ella sí o sí. No era normal. Decidió entonces llamarla, porque si no sabía que no se levantaría en toda la mañana y se perdería todas las clases, y no era plan de estar faltando a clase la primera semana. Sacó el móvil de su mochila, marcó el número y espero. Pero nada, no contestaba. Volvió a llamar, y entonces Mar le contestó.
- ¿Si? ¿Quién eres? - dijo todavía dormida.
- Mar, levántate ya! - gritó Cris.
- ¡¿Quién eres?! - preguntó enfadada Mar.
- Pues soy la que ha estado intentando levantarte durante media hora. Y todavía lo sigue intentando.
- ¿Mamá? - preguntó entonces Mar.
- Y dale. ¡Que no soy tu madre! - le respondió molesta Cris.
- ¿Entonces quién eres? - se extrañó Mar.
- A ver Mar, tienes 18 años. No vives en Granada. Vives en un piso con tus tres amigas, y estudias ya en la universidad. Y como no te levantes ya vas a llegar tarde - le explicó muy rápido Cris.
- ¿Cris? ¿Eres tu? - preguntó entonces.
- Bien , parece que te estás despertando. ¡Pero necesito que te levantes ya! En serio Mar, ¡no llegas!
- Pero .. esto ... ¿ qué hora es?
- ¡Son menos diez! - dijo Cris desesperándose.
- ¿¡Cómo que menos diez?! ¡Qué no llego a clase! - se inquietó Mar.
- ¿En serio? Te lo llevo diciendo desde hace hora y media ...
- Vale vale, adiós, que no me da tiempo! - le cortó Mar.
"De verdad, esta chica no tiene remedio" pensó Cris mientras le faltaba poco para llegar a la universidad.
Mientras tanto en la casa, Mar corría de un lado para otro. Se vistió con lo primero que pilló: unos pantalones blancos cortos, una camiseta negra, y unas deportivas de vestir negras. Se recogió el pelo en una coleta muy mal echa. Se miró en el espejo. ¡Estaba horrible! ¡Qué cara de dormía tenía! Mar abrió el cajón donde tenían guardado todo el maquillaje, pero entonces miró su reloj y vio que no le daba tiempo. Nada, pasaba de maquillarse. Cogió su mochila y salió corriendo de la casa. Ya solo le quedaba un gran sprint de cinco minutos para llegar puntual a la universidad.
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