viernes, 7 de diciembre de 2012

Capítulo 13

"Tirorirorirorí". Sonó el timbre de la casa de Ángel.
     - Ya voy yo! - dijo Paula levantándose del sofá.

Abrió la puerta, y se encontró a un repartidor de pizza, con dos cajas en sus manos.
     - Muchas gracias! - le dijo, y le entregó 20 € que sacó de su bolsillo.
     - Gracias a ti! - le dijo, y le devolvió el cambio.

Paula cerró la puerta y se dirigió al salón donde estaban todos.
     - Chicos! Ya ha llegado nuestra cena! - dijo entrando por la puerta con las dos cajas de pizza.
     - Bien! Por fin! - fritó Mar -. Ya me estaba muriendo de hambre!

Todos empezaron a reírse. Mar refunfuñó como las niñas chicas, y los demás se volvieron a reír.
     - Nunca vas a dejar de ser tan payasa? - le preguntó entonces Cris.
     - Pues va a ser  que no. Como se nota que no conoces a mi padre ... si no ya sabrías la respuesta a esa pregunta - le respondió Mar.
     - Esto ... bueno ... ¿Cenamos o qué? - preguntó Paula harta ya de esperar de pie con las cajas encima.
     - Sí sí, vamos a poner la mesa anda - le contestó Ángel.
     - Hombre! Si hay alguien normal en esta casa! - le alagó Paula
     - Jajaja - se rió Ángel -. Soy el hombre, y además el mayor ... Se supone que soy el más responsable y el que debe de cuidaros - le dijo bromeando.
     - Pff! Pues si esperamos a que tu nos cuides vamos bien! - le dijo entonces su novia.
     - Gracias amor! Yo también te quiero! - le gritó Ángel mientras se iba a la cocina para buscar el mantel.
Pero entonces su chica fue corriendo tras él, le saltó encima de la espalda como un mono y cuando él si dio media vuelta lo besó.
     - Que te quiero tonto - le dijo al acabar. Y los dos juntos pusieron la mesa.
     - Oye, ya sabéis todos quien va a recoger la mesa no? - dijo Cris cuando ya estaban terminando de ponerla.
     - Supongo que entre todos, ¿no? - pregunto Mar.
     - Pues no so cacho perra! Pero tu as visto quienes la hemos puesto y quien es la que está en el sofá rascándose la barriga? - dijo entonces Paula, un poco molesta.
     - Jajaja, vale vale, ya tengo claro que me toca recogerla a mi. No os preocupéis que lo haré, soy una chica de palabra - respondió entonces Mar.
     - Eso espero - soltó Paula, aunque lo suficientemente bajo para que nadie la escuchara.
     - Bueno, hay una vegetal y otra de jamón y queso, dos trozos de cada una para cada uno ... os parece bien? - preguntó Ángel.
     - Sí - aceptaron las tres a la vez.
     - Si es que eres el mejor! - añadió Cris mientras le daba un beso en la mejilla.
     - ¿Queréis ver algo en la tele? - preguntó Mar.
     - A mi no me apetece ver nada - respondió Paula.
     - Y vosotros tortolitos? - continuó preguntando.
Pero ellos seguían a su rollo, en su mundo ....
     - En ocasiones pienso que sobramos aquí - le dijo entonces Paula a Mar.
     - Jajaja, pues la verdad es que sí. Pero tengo que cenar, a si que no pienso irme ahora de aquí ...
     - Ni yo, que esta pizza está demasiado buena! - dijo Paula relamiéndose los labios.

Finalmente apagaron la tele y pusieron música. Todos charlaban de como habían empezado el nuevo curso , de como se estaban integrando en su nueva ciudad y en la universidad, y todas esas cositas .... Y de vez en cuando, cuando sonaba una canción que le gustaba, Mar se levantaba y se ponía a cantar y a bailar. Mientras tanto, sus tres amigos la miraban y se reían, aunque en alguna ocasión se levantaron y se pusieron a bailar con ella.
Después de casi una hora, los chicos terminaron de cenar, y como habían acordado, Mar quitó la mesa mientras los demás seguían charlando en el salón. Al terminar volvió al salón, y se sentaron para decir que hacer. Al final se acabaron decidiendo por el juego que defínía a las tres amigas: Party.
Les encantaba aquel juego, se divertían mucho con él, y era la excusa perfecta para hacer el tonto durante un buen rato. ¿Las parejas? Creo que estaban bastante claras, a si que Cris sacó el juego y todo estaba listo para jugar.
  
     - Venga, tirad el dado para ver quien empieza - le dijo Cris a sus dos amigas.
     - Protesto! - gritó entonces Paula -. Es que no me parece justo que seamos siempre las mismas parejas.
     - Gracias Paula, yo también estoy encantada de tenerte como pareja para jugar - protestó entonces Mar.
     - A ver, yo no protesto por estar contigo , si no porque estos dos tienen más complicidad que nosotras tres juntas. Si conocen hasta el último pelo del cuerpo del otro! - aclaró Paula.
     - Jajaja, en eso tienes razón - reafirmó Mar.
     - Pues eso, así nunca conseguiremos ganar ... no por mucha trampa que hagamos!
     - En verdad Paula tiene razón , exigimos un cambio de parejas!
     - Vale vale, está bien - aceptó Ángel -. ¿Cuáles son las nuevas parejas entonces?
     - Pues tu y Mar, y yo Cris - propuso Paula.
     - No no no, Mar con mi novio no, que me lo quita! - protestó Cris.
     - ¿Tan poca confianza tienes en mí? - protestó entonces Ángel.
     - No, en ti no, pero de la otra no me fío ni un pelo.
     - Pero si sabes que soy un angelito caído del cielo! Nunca te quitaría a tu  novio! - protestó Mar ante la falta de confianza de su amiga.
     - Pues eso no es lo que pensabas a medio día .... - dejó caer Cris.

Entonces Ángel miró a Cris con cara extrañada, y seguidamente a Mar. ¿De qué estaban hablando?

     - Bueno vale, ¿podéis dejar esta escenita de celos? Mira Cris, tu novio está hasta las trancas de ti, y nunca te engañaría, y menos con una de tus mejores amigas ... o al menos eso pienso yo. Y Mar no es tan mala como para quitarte a tu novio, creo que vuestra amistad le importa más que un tío. ¿Podemos jugar de una vez? - dijo Paula harta de tanto esperar para poder jugar a un simple juego.
     - Esta bien, ya paro, perdonadme todos. Entonces , ¿ voy contigo no cariño? - le dijo a Paula.
     - Sí, si quieres, claro .
     - Por supuesto! - le dijo, y se acercó para darle un abrazo.
     - Bien , pues comencemos - dijo finalmente Ángel.            

Pasaron varias horas, y los chicos no podían para de reír. Vaya noche estaban pasando ... La verdad es que tendrían que repetirlas más a menudo. Hacía meses que no se reían de aquella manera . Sobre todo con Mar, las representaciones e imitaciones que hacía no tenían precio!
    
     - Bueno anda, la última ronda, que son ya las 12 y nos tendríamos que ir a casa ... - dijo Paula.
     - Está bien - aceptó Ángel - . Quien gane esta, gana la partida. Y quien pierda tiene premio
     - Echo. Os toca a vosotros - dijo entonces Cris.
     - Mar, dibujas tu , o yo? - le preguntó Ángel.

Pero Mar no contestaba. Estaba sentada en el sofá, mirando un mensaje que había en la pantalla de su móvil, y sin pestañear.

     - Mar, os toca - repitió Paula.
     - Mar! - gritó entonces Cris.
     - Si si ... perdonad ... - dijo ella volviendo al mundo real.
     - ¿Qué pasa? ¿Qué mirabas? ¿Ha pasado algo? - preguntó preocupada Paula.
     - No , no es nada , ¿por dónde íbamos? - preguntó Mar.
     - Nos toca dibujar - le informó Ángel -. ¿Lo haces tu , o lo hago yo?
     - Hazlo tu mejor anda ... que a mi no se me da muy bien - le pidió ella.
     - Está bien - aceptó Ángel.

Y así , los chicos terminaron de acabar la ronda. ¿Quién gano? Al final pasó lo de siempre. Que casualidad, pero quedaron empate. Pero, ¿qué más daba? Se lo habían pasado bien y eso era lo único que les importaba. Las chicas recogieron todas sus cosas, y Ángel, como un buen caballero, las llevo en su coche hasta la casa. Una vez allí se despidieron: dos besos para Mar y Paula, y un millón para Cris. Por fin podrían descansar después de una gran noche.

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