Paula y Mar terminaron de escuchar la noche de Cris mientras se tomaban una gran tarrina de helado.
- Joder tía, tu novio es flipante ... Ojalá fuera el mío! Que yo quiero un novio así! - decía Mar.
- Sí claro, un novio que te lleva de cena romántico a un barco en mitad del mar, y de repente te deja sola y te da una carta donde te esta dejando ... y luego, mientras lloras, se te acerca un perrito con un lacito en el que hay una cajita con un anillo .... Que alegría de novio! - dijo Cris.
- Jajajajaja, pues sí! Que estabas muy enñoñada! Ya te hacía falta un sustito así! - dijo Paula riéndose.
- Pues a mi no me hace ninguna gracia ... - dijo Cris enfadada.
- Tía, admite que una poquita de gracia tiene ... ni que fuese una película! - decía Mar sin poder parar de reír.
- Oye .... ¿y el perrito? ¿Dónde está? - preguntó Paula intrigada.
- Está en casa de Ángel. Con las prisas se lo llevó él esta mañana - respondió Cris.
- Pues yo quiero que te lo traigas ya! Que a mi me hace mucha ilusión tener un perrito! Siempre he querido tener uno ... pero mis padres nunca me dejaron tenerlo - dijo Paula entristecida.
- ¿Y a ti Mar? ¿No te importaría que me lo trajese a la casa? - le preguntó Cris.
Pero Mar no respondía. Estaba en su mundo, pensando en sus cosas ... Pero eso sí, no paraba de comer helado.
- Mar! - le gritó Paula a la vez que le daba una torta en el brazo.
- Ains! Que pasa?! Que me as hecho daño! - protestaba Mar.
- Pues que te estamos hablando .. y tu no nos haces ni caso - le dijo Cris poniendo una de esas miradas de las que matan.
- Vale! Perdón! ¿Que decíais? - se interesó entonces.
- Que si a ti te importa que Cris se traiga a la casa el perrito que le regalo anoche Ángel .... - repitió Paula.
- No no, a mi no me importa - dijo sonriéndole a su amiga.
- Vale, pues ahora después me paso por casa de ángel y me lo traigo esta noche - dijo feliz Cris.
- Y tu para ya de comer helado no?! - le echó la bronca Paula a Mar.
- Vale vale ... ya paro .... - dijo Mar soltando la tarrina de helado ya casi acabada en la mesa. - ¿No queréis un poco? - dijo ofreciéndosela a sus amigas.
- ¡¿Pero tu estás loca?! ¡¿Cómo voy a acabármela yo con lo gorda que estoy?! - dijo Cris.
- Tu no estás gorda .. tu eres tonta .. pero es que para lo poco que queda os la coméis ... no la voy a guardar así ... ¿Quieres tú un poco Paula?
- No no no, muchas gracias ... yo tampoco debería de comer helado - lo rechazó Paula.
- Pues muy bien, sois tontas las dos - y se sentó de nuevo en el sofá, cogió su tarrina y terminó de comerse el helado.
- Oye .... ¿ puedes explicarnos qué es lo que te pasa? - le preguntó entonces Cris.
- ¿A mi? - preguntó extrañada Mar. Sus amigas la miraron y ella se quedó parada. - A mi nada .... ¿que me tiene que pasar?
- Supongo que nada ... pero estás rara - respondió está vez Paula.
Entonces Mar miró a sus amigas, y sus amigas a Mar. Entonces las tres comenzaron a reír.
- Que no me pasa nada de verdad .... - dijo Mar dedicándole una sonrisa a sus amigas.
- Está bien ... entonces ... ¿nos movemos? O seguimos aquí sentadas toda la tarde sin hacer nada .... - dijo Cris.
- Será mejor que nos movamos. ¿Tenéis algo que hacer esta tarde? - preguntó Paula.
- Pues yo quería ir a casa de Ángel para estar un ratito con él ... y así me traigo al perrito - les informó Cris.
- Jope tía! Esque ya no es sólo que me deis envidia ... Es que encima te pasas el día restregándomelo por la cara! Yo quiero tener a Alan aquí conmigo también! - protestaba Paula. Y entonces le empezaron a caer lágrimas por su rostro.
- Pero preciosa! No llores! - se le acercó Mar dándole un abrazo. - Mira quién se queja! ¿Pero tu as visto cómo estoy yo? Más sola que la una! - le intentaba sacar una sonrisa su amiga.
- Ya .. pero yo quiero verlo .. lo hecho mucho de menos ...
- Tu tranquila, que seguro que antes de que te lo esperes lo tienes metidito en tu cama!
Y entonces las tres amigas comenzaron a reír por aquella frase que había soltado la pequeñita del grupo.
- Vale .. tenéis razón ... pero no te pases todo el día hablándo de Ángel, ¿vale? - le pidió Paula a su amiga.
- Esta hecho - le dijo dándole un gran abrazo y un beso.
- Bueno vale, todo muy bonito y final feliz, pero vamos a mover nuestros culos gordos! - exclamó Mar.
Entonces sacó su móvil, puso la música a tope, cogió su tarrina de helado ya terminada, la llevó a la cocina y se puso a bailar como una loca en mitad del salón.
- ¡Estás como una cabra! - dijo Paula ya con una gran sonrisa en la cara.
- Bueno, ¿te parece bien que mientras que Cris se va a recoger a nuestro perrito nosotras vayamos al bar de la playa y preguntemos por el trabajo que ofrecían? - le propuso Mar a Paula.
- Me parece bien - aceptó Paula.
Y cada una de las chicas se fue a su cuarto para vestirse. Una con unos shorts vaqueros y camiseta de tirantes amarilla, otra con una falda roja y camiseta blanca de tirantes, y la otra con un bonito vestido rosa. Cogieron sus respectivos bolsos, las llaves, sus móviles y salieron por la puerta de su casa en busca de una tarde llena de aventuras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario