viernes, 4 de enero de 2013

Capítulo 15

Cris entró en clase, y vio a Beatriz sentada al final de la clase. Se acercó hasta ella y la saludó.

     - Hola guapa! - le dijo con una gran sonrisa.
     - Hola! - le contestó Beatriz mientras se levantaba para darle dos besos.
     - ¿Qué tal? - le preguntó Cris.
     - Pues bien. Aunque estaría mejor tumbada en la cama - le respondió Beatriz riéndose.
     - Jajaja, seguro que Mar piensa igual que tu - dijo Cris espontáneamente.

Beatriz se quedó extrañada, pues no sabía de que le estaba hablando Cris.

     - Perdona .. pero ... ¿quién es Mar? - le preguntó entonces.
     - Ah ... ¿ No te lo he contado? - se extrañó entonces Cris.
     - Va a ser que no ... - dijo Beatriz.
     - Bueno, pues Mar es mi compañera de piso y una de mis mejores amigas desde que tengo 12 años. Y esta mañana no había quien la levantara de la cama ... Por eso lo de que pensará igual que tu - le explicó.
     - Ah .. vale - le respondió Beatriz.
     - Además vivo con otra amiga más .... Se llama Paula. Cuando quieras podrías pasarte por nuestra casa y así las conoces - le propuso Cris.
     - Vale, pues iré cuando tu me invites - le dijo Beatriz.
     - ¿El sábado estás libre? - le preguntó Cris.
     - Creo que sí - respondió Beatriz pensativa.
     - Pues va a ser que no. Te recuerdo que as quedado con tu compañera de clase - le corrigió Cris.
     - Jajaja, vale, está bien. Ya lo pillo - se rió Beatriz.

El profesor entró por la puerta y las chicas se sentaron. Comenzaba su primera hora de clase en el que iba a ser un caluroso Miércoles de Agosto.

Mar llegó a la universidad y entró corriendo en su clase. "Bien, todavía no ha llegado el profesor. Por los pelos" - pensó ella. Se sentó en la primera mesa que encontró libre e intentó calmarse y llevar a cabo una respiración normal. Estaba con la cabeza agachada, con la mano en el pecho, casi le faltaba el aliento. Entonces vio que alguien se sentaba encima de su mesa.

     - ¿Qué? ¿Te gusta eso de correr por las mañanas? - dijo Jordan en tono irónico.

Mar levantó la cabeza, y al ver quien era lo ignoró.

     - Venga ya, que era una broma. No te enfades - se disculpó el chico -. Ahora en serio, ¿ cómo es que estás así de cansada? ¡Ni que hubieses corrido una maratón!

Mar volvió a levantar la cabeza e intentó explicarle lo que le había pasado, pero su respiración seguía siendo muy agitada, y su intentó fracaso. En ese momento el profesor entró por la puerta saludando a sus alumnos. Mar se alegró. Por fin dejaría de darle al tabarra.

     - Sí, vale, salvada por la campana. Pero que sepas que hoy no me voy a mi casa sin saber por qué estás así de agotada, por qué traes esos pelos y por qué estás tan tremendamente .... - pero entonces el chico se dio cuenta de lo que iba a decir y se calló.
     - ¿Fea, no? Es lo que querías decir, pero no hace falta. Ya lo se - dijo Mar decepcionada y haciendo un gran esfuerzo.
     - No , no era eso lo que iba a decir de verdad! - intentaba explicarle el chico.
     - Ya claro ... Y yo nací ayer ... Venga ya Jordan - le decía Mar cada vez más enfadada.
     - Hacemos el favor de sentarnos cada uno en su sitio y guardar silencio. La clase va a comenzar - dijo el profesor.
     - Mar , de verdad que no era eso .. Te lo explicaría si pudiera, pero de verdad que no puedo!
     - Sí claro. ¿Y por qué no puedes? Olvídame , en serio. La acabas de cagar , no quiero saber nada de ti nunca más - sentenció la chica.
     - Mar .... Yo ....

Jordan intentaba llamar la atención de Mar en todo momento, pero el profesor ya había empezado a explicar, y esta lo ignoraba por completo. Jordan no se lo podía creer. No podía haberla cagado tanto con la chica que en un solo día lo había enamorado más de lo que él creía que podría llegar a enamorarse en toda la vida.
Al salir de clase, Mar recogió todas sus cosas corriendo y salió, pero Jordan se le adelantó y la paró en la puerta.

     - Venga ya Mar, que no iba a decir eso, déjame que te lo explique - insistía Jordan.
     - A ver, ¿qué es lo que no entiendes de la frase "déjame en paz"? - decía cabreada Mar.
     - No entiendo nada. Yo no he dicho eso, ni lo iba a decir, de verdad.

Pero entonces Mar lo esquivó y se fue. Lo odiaba, a partir de ese día lo odiaba, y no quería volver a saber nada de él.

Finalmente, Jordan se dio por vencido y dejó a la chica irse en paz. Estaba destrozado. Él no quería dar a entender eso dado que lo que él piensa es totalmente lo contrario. Aquella chica le encantaba, y hoy iba más guapa que nunca. Parecía que acababa de salir de la cama, y aquellos pelos tan alocados que llevaba lo volvían loco. Estaba preciosa, y sin embargo, ella ya no quería volver a verlo. La cosa no podía quedar así, y él tenía que hacer algo para volver a recobrar la amistad con aquella preciosa chica que tanto le gustaba.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Capítulo 14

Al llegar a la casa, las chicas se prepararon para irse a dormir: se lavaron los dientes , se pusieron los pijamas y se fueron a la cama. Paula aprovechó para mandarle un mensaje a su novio, y una vez que le contestó , lo llamó para poder hablar con él.  Cris se metió en la cama y se puso a leer. Le encantaba la lectura, y a sus dos amigas también, pero a ella más que ninguna, y por costumbre leía todas las noches antes de dormir. Por su parte, Mar se metió en la cama, cogió sus auriculares, puso música y abrió whatsapp. Buscó la conversación con un número desconocido, la abrió y se quedó mirando lo que ponía en ella. Era el mismo mensaje que había estado mirando en la casa de Ángel, y que por cierto, desconocía quién se lo había enviado. Pero no sabía si quería descubrirlo o no. Siguió mirando el mensaje, escuchando música y sin poder parar de darle vueltas a la cabeza.

"Buenas noches preciosa! Espero que esta noche sueñes conmigo. Te quiero. "

Esa era la frase que a Mar se le repetía una y otra vez. Pero, ¿quién podía ser? Entonces, decidió responder al mensaje:

"Perdona , pero ¿quién eres? "

Pero no contestaban. Entonces Mar cerró los ojos para intentar dormir. Pero nada, no lo conseguía. Se quitó los cascos, quitó la música, y entonces escuchó a Paula todavía despierta. La escuchaba hablando con alguien. Pego más la oreja y se dio cuenta de que ese alguien no era Cris. Supuso entonces que estaría hablando con sus padres, sus hermanos o su novio. Pero le era indiferente. Dio media vuelta en la cama y cerró los ojos.

Cris ya había leído suficiente por esa noche, a si que se levantó y fue al salón para decirle a su amiga que colgara ya el teléfono, que era tarde y que quería dormir. Su amiga le hizo caso: se despidió de su novio y fue al cuarto de Mar a darle las buenas noches, Al terminar fue al de Cris, pero, antes de poder darle las buenas noches, Cris la interrumpió.

     - ¿Tu no notas rara a Mar? - le preguntó.
     - No. ¿Por qué lo dices? - le preguntó entonces Paula a su amiga.
     - No se. Yo si la noto rara. Desde que estábamos en casa de Ángel ... Cuando se quedó pillada mientras jugábamos. Estaba mirando su móvil ... Algo le ha tenido que pasar tía - le explicó entonces.
     - En verdad tienes razón. No es normal que Mar se quedase así .... Y ahora al llegar a casa se ha ido directa a la cama - razonó entonces Paula.
     - Pues eso. Ella siempre se queda viendo la tele un buen rato , y se acuesta cuando ya nos hemos dormido nosotras ... Sin embargo, hoy se ha ido la primera a la cama ... En serio, algo le pasa.
     - Pues sí. Deberíamos de hablar con ella. ¿Vamos? - propuso Paula.
     - ¿Ahora? - se extrañó Cris.
     - Pues claro
     - No tía ... Que es muy tarde .... Ya mañana por favor! - le suplicó Cris.
     - Está bien. Pero mañana sin falta eh! - aceptó finalmente Paula.

Así, las dos amigas se dieron un gran beso y se fueron las dos a dormir. Por su parte, Mar estaba ya casi dormida, pero entonces le vibro el móvil. Era un nuevo mensaje de whatsapp. Mar desbloqueó el móvil y vio el mensaje. Era del número desconocido, y ponía:

" Soy la persona que te va a hacer feliz durante el resto de tu vida"

Mar se cabreó. Quería saber quién era, y le mosqueaba que se hiciese tanto el interesante. Le respondió:

"Pues si verdaderamente quieres hacerme feliz, dime quién eres ya de una vez"

En menos de dos minutos le había llegado un nuevo mensaje:

" Tendrás que descubrirlo tu misma. Te espero mañana el en bar que hay en la piscina universitaria a las 8 de la noche. Así nos tomamos algo y de camino podemos cenar"

Mar se quedó mirando el mensaje de nuevo. No sabía si le apetecía ir y descubrir quién era o no. Hubiera preferido que se lo hubiese dicho directamente. Se estaba empezando a rallar mucho mucho, a si que decidió olvidarse de momento de quien quisiese que fuera el que le estuviera mandando esos mensajes. Se puso otra vez los auriculares, un poquito de música, y finalmente se quedó dormida.



     - Hola preciosa - saludó Cris a Paula al entrar en el salón. Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla.
     - Hola - le respondió su amiga -. ¿Cómo es que hoy te as levantando tan tarde?
     - Es que ayer , alguien estaba hablando con su novio, y estuvo hasta muy tarde ... Y luego se propuso entretenerme para así conseguir que hoy estuviera más cansada y no me levantase. Entonces, quizás, llegaría tarde y así luego podría alegrarse de que ella no es la única que lo hace - dijo Cris de broma.
     - Jajaja, vale, pillo la indirecta. Lo siento - se disculpó entonces Paula.
     - No pasa nada. No voy a llegar tarde, a si que no me importa. Pero para la próxima vez ya sabes ...
     - Vale vale, aprendo la lección - dijo finalmente Paula.

Ya había terminado de desayunar a si que recogió todo y lo llevó a la cocina. Mientras tanto Cris hacía lo contrario: sacar todas las cosas e irse a desayunar. Hizo zaping por la tele, pero, como todas las mañanas, no había nada, a si que finalmente decidió poner música. Paula apareció por el salón , cogió todas sus cosas y salió por la puerta camino de clase. Cris, al terminar de desayunar, lo recogió todo, y fue a despertar a Mar. Sus sospechas de que algo pasaba se verificaban, ya que se debería de haber levantado hacía por lo menos media hora, y todavía seguía roncando.

     - Amor, venga, despierta, que vas a llegar tarde a la universidad - dijo Cris mientras entraba en la habitación de Mar.
     -Jope mami! Déjame ya! - protestó Mar dándose la vuelta en la cama.
     - Mar, no soy tu madre, soy Cris. Paula ya se ha ido, y yo me voy ya. Y tu vas a llegar tarde como sigas así - intentó explicarle Cris.
     - Vale , muy bonito todo, pero déjame - seguía protestando Mar.
     - Pues allá tu - le dijo Cris, y fue camino de su habitación para vestirse.

Al terminar volvió a la habitación de Mar y vio que seguía sin moverse, a si que le dio otro toque:

     - Mar, que hay que irse ya. En cinco minutos si no te levantas me voy - le informó Cris.
     - Que vale! - respondió Mar.

Cris salió de la habitación y preparó su mochila. Cogió el móvil , las llaves, las gafas de sol , y todo lo que necesitaba. Mientras esperaba a Mar cogió dos recipientes de plástico y los puso en el suelo. En uno echó agua, y en el otro un poquito de pienso. Una vez preparada la comida de su nueva mascota volvió a la habitación de Mar, y vio que esta seguía sin moverse.

     - Muy bien, pues ahí te quedas. Yo me voy ya, que no tengo ganas de correr - se despidió.

Mar no contestó, a si que Cris cabreada cerró de un portazo la puerta de la habitación de su amiga. Cogió a su perrito y le dio un besito en la nariz. Cerró la puerta de la casa y comenzó el camino de todas las mañanas.

Eran las 9:45. Paula ya estaba en clase, Mar seguía durmiendo, y Cris no paraba de pensar en su amiga camino de la universidad. Esta tarde hablaría con ella sí o sí. No era normal. Decidió entonces llamarla, porque si no sabía que no se levantaría en toda la mañana y se perdería todas las clases, y no era plan de estar faltando a clase la primera semana. Sacó el móvil de su mochila, marcó el número y espero. Pero nada, no contestaba. Volvió a llamar, y entonces Mar le contestó.

     - ¿Si? ¿Quién eres? - dijo todavía dormida.
     - Mar, levántate ya! - gritó Cris.
     - ¡¿Quién eres?! - preguntó enfadada Mar.
     - Pues soy la que ha estado intentando levantarte durante media hora. Y todavía lo sigue intentando.
     - ¿Mamá? - preguntó entonces Mar.
     - Y dale. ¡Que no soy tu madre! - le respondió molesta Cris.
     - ¿Entonces quién eres? - se extrañó Mar.
     - A ver Mar, tienes 18 años. No vives en Granada. Vives en un piso con tus tres amigas, y estudias ya en la universidad. Y como no te levantes ya vas a llegar tarde - le explicó muy rápido Cris.
     - ¿Cris? ¿Eres tu? - preguntó entonces.
     - Bien , parece que te estás despertando. ¡Pero necesito que te levantes ya! En serio Mar, ¡no llegas!
     - Pero .. esto ... ¿ qué hora es?
     - ¡Son menos diez! - dijo Cris desesperándose.
     - ¿¡Cómo que menos diez?! ¡Qué no llego a clase! - se inquietó Mar.
     - ¿En serio? Te lo llevo diciendo desde hace hora y media ...
     - Vale vale, adiós, que no me da tiempo! - le cortó Mar.

"De verdad, esta chica no tiene remedio" pensó Cris mientras le faltaba poco para llegar a la universidad.

Mientras tanto en la casa, Mar corría de un lado para otro. Se vistió con lo primero que pilló: unos pantalones blancos cortos, una camiseta negra, y unas deportivas de vestir negras. Se recogió el pelo en una coleta muy mal echa. Se miró en el espejo. ¡Estaba horrible! ¡Qué cara de dormía tenía! Mar abrió el cajón donde tenían guardado todo el maquillaje, pero entonces miró su reloj y vio que no le daba tiempo. Nada, pasaba de maquillarse. Cogió su mochila y salió corriendo de la casa. Ya solo le quedaba un gran sprint de cinco minutos para llegar puntual a la universidad.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Capítulo 13

"Tirorirorirorí". Sonó el timbre de la casa de Ángel.
     - Ya voy yo! - dijo Paula levantándose del sofá.

Abrió la puerta, y se encontró a un repartidor de pizza, con dos cajas en sus manos.
     - Muchas gracias! - le dijo, y le entregó 20 € que sacó de su bolsillo.
     - Gracias a ti! - le dijo, y le devolvió el cambio.

Paula cerró la puerta y se dirigió al salón donde estaban todos.
     - Chicos! Ya ha llegado nuestra cena! - dijo entrando por la puerta con las dos cajas de pizza.
     - Bien! Por fin! - fritó Mar -. Ya me estaba muriendo de hambre!

Todos empezaron a reírse. Mar refunfuñó como las niñas chicas, y los demás se volvieron a reír.
     - Nunca vas a dejar de ser tan payasa? - le preguntó entonces Cris.
     - Pues va a ser  que no. Como se nota que no conoces a mi padre ... si no ya sabrías la respuesta a esa pregunta - le respondió Mar.
     - Esto ... bueno ... ¿Cenamos o qué? - preguntó Paula harta ya de esperar de pie con las cajas encima.
     - Sí sí, vamos a poner la mesa anda - le contestó Ángel.
     - Hombre! Si hay alguien normal en esta casa! - le alagó Paula
     - Jajaja - se rió Ángel -. Soy el hombre, y además el mayor ... Se supone que soy el más responsable y el que debe de cuidaros - le dijo bromeando.
     - Pff! Pues si esperamos a que tu nos cuides vamos bien! - le dijo entonces su novia.
     - Gracias amor! Yo también te quiero! - le gritó Ángel mientras se iba a la cocina para buscar el mantel.
Pero entonces su chica fue corriendo tras él, le saltó encima de la espalda como un mono y cuando él si dio media vuelta lo besó.
     - Que te quiero tonto - le dijo al acabar. Y los dos juntos pusieron la mesa.
     - Oye, ya sabéis todos quien va a recoger la mesa no? - dijo Cris cuando ya estaban terminando de ponerla.
     - Supongo que entre todos, ¿no? - pregunto Mar.
     - Pues no so cacho perra! Pero tu as visto quienes la hemos puesto y quien es la que está en el sofá rascándose la barriga? - dijo entonces Paula, un poco molesta.
     - Jajaja, vale vale, ya tengo claro que me toca recogerla a mi. No os preocupéis que lo haré, soy una chica de palabra - respondió entonces Mar.
     - Eso espero - soltó Paula, aunque lo suficientemente bajo para que nadie la escuchara.
     - Bueno, hay una vegetal y otra de jamón y queso, dos trozos de cada una para cada uno ... os parece bien? - preguntó Ángel.
     - Sí - aceptaron las tres a la vez.
     - Si es que eres el mejor! - añadió Cris mientras le daba un beso en la mejilla.
     - ¿Queréis ver algo en la tele? - preguntó Mar.
     - A mi no me apetece ver nada - respondió Paula.
     - Y vosotros tortolitos? - continuó preguntando.
Pero ellos seguían a su rollo, en su mundo ....
     - En ocasiones pienso que sobramos aquí - le dijo entonces Paula a Mar.
     - Jajaja, pues la verdad es que sí. Pero tengo que cenar, a si que no pienso irme ahora de aquí ...
     - Ni yo, que esta pizza está demasiado buena! - dijo Paula relamiéndose los labios.

Finalmente apagaron la tele y pusieron música. Todos charlaban de como habían empezado el nuevo curso , de como se estaban integrando en su nueva ciudad y en la universidad, y todas esas cositas .... Y de vez en cuando, cuando sonaba una canción que le gustaba, Mar se levantaba y se ponía a cantar y a bailar. Mientras tanto, sus tres amigos la miraban y se reían, aunque en alguna ocasión se levantaron y se pusieron a bailar con ella.
Después de casi una hora, los chicos terminaron de cenar, y como habían acordado, Mar quitó la mesa mientras los demás seguían charlando en el salón. Al terminar volvió al salón, y se sentaron para decir que hacer. Al final se acabaron decidiendo por el juego que defínía a las tres amigas: Party.
Les encantaba aquel juego, se divertían mucho con él, y era la excusa perfecta para hacer el tonto durante un buen rato. ¿Las parejas? Creo que estaban bastante claras, a si que Cris sacó el juego y todo estaba listo para jugar.
  
     - Venga, tirad el dado para ver quien empieza - le dijo Cris a sus dos amigas.
     - Protesto! - gritó entonces Paula -. Es que no me parece justo que seamos siempre las mismas parejas.
     - Gracias Paula, yo también estoy encantada de tenerte como pareja para jugar - protestó entonces Mar.
     - A ver, yo no protesto por estar contigo , si no porque estos dos tienen más complicidad que nosotras tres juntas. Si conocen hasta el último pelo del cuerpo del otro! - aclaró Paula.
     - Jajaja, en eso tienes razón - reafirmó Mar.
     - Pues eso, así nunca conseguiremos ganar ... no por mucha trampa que hagamos!
     - En verdad Paula tiene razón , exigimos un cambio de parejas!
     - Vale vale, está bien - aceptó Ángel -. ¿Cuáles son las nuevas parejas entonces?
     - Pues tu y Mar, y yo Cris - propuso Paula.
     - No no no, Mar con mi novio no, que me lo quita! - protestó Cris.
     - ¿Tan poca confianza tienes en mí? - protestó entonces Ángel.
     - No, en ti no, pero de la otra no me fío ni un pelo.
     - Pero si sabes que soy un angelito caído del cielo! Nunca te quitaría a tu  novio! - protestó Mar ante la falta de confianza de su amiga.
     - Pues eso no es lo que pensabas a medio día .... - dejó caer Cris.

Entonces Ángel miró a Cris con cara extrañada, y seguidamente a Mar. ¿De qué estaban hablando?

     - Bueno vale, ¿podéis dejar esta escenita de celos? Mira Cris, tu novio está hasta las trancas de ti, y nunca te engañaría, y menos con una de tus mejores amigas ... o al menos eso pienso yo. Y Mar no es tan mala como para quitarte a tu novio, creo que vuestra amistad le importa más que un tío. ¿Podemos jugar de una vez? - dijo Paula harta de tanto esperar para poder jugar a un simple juego.
     - Esta bien, ya paro, perdonadme todos. Entonces , ¿ voy contigo no cariño? - le dijo a Paula.
     - Sí, si quieres, claro .
     - Por supuesto! - le dijo, y se acercó para darle un abrazo.
     - Bien , pues comencemos - dijo finalmente Ángel.            

Pasaron varias horas, y los chicos no podían para de reír. Vaya noche estaban pasando ... La verdad es que tendrían que repetirlas más a menudo. Hacía meses que no se reían de aquella manera . Sobre todo con Mar, las representaciones e imitaciones que hacía no tenían precio!
    
     - Bueno anda, la última ronda, que son ya las 12 y nos tendríamos que ir a casa ... - dijo Paula.
     - Está bien - aceptó Ángel - . Quien gane esta, gana la partida. Y quien pierda tiene premio
     - Echo. Os toca a vosotros - dijo entonces Cris.
     - Mar, dibujas tu , o yo? - le preguntó Ángel.

Pero Mar no contestaba. Estaba sentada en el sofá, mirando un mensaje que había en la pantalla de su móvil, y sin pestañear.

     - Mar, os toca - repitió Paula.
     - Mar! - gritó entonces Cris.
     - Si si ... perdonad ... - dijo ella volviendo al mundo real.
     - ¿Qué pasa? ¿Qué mirabas? ¿Ha pasado algo? - preguntó preocupada Paula.
     - No , no es nada , ¿por dónde íbamos? - preguntó Mar.
     - Nos toca dibujar - le informó Ángel -. ¿Lo haces tu , o lo hago yo?
     - Hazlo tu mejor anda ... que a mi no se me da muy bien - le pidió ella.
     - Está bien - aceptó Ángel.

Y así , los chicos terminaron de acabar la ronda. ¿Quién gano? Al final pasó lo de siempre. Que casualidad, pero quedaron empate. Pero, ¿qué más daba? Se lo habían pasado bien y eso era lo único que les importaba. Las chicas recogieron todas sus cosas, y Ángel, como un buen caballero, las llevo en su coche hasta la casa. Una vez allí se despidieron: dos besos para Mar y Paula, y un millón para Cris. Por fin podrían descansar después de una gran noche.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Capítulo 12

     - Hola, venimos preguntando por el cartel que tienen colgado - le dijo Paula a uno de los camareros.
     -  A sí, enseguida viene el jefe para hablar con vosotras - le contestó.
     - Vale , muchas gracias - le agradeció Paula.

Las chicas se sentaron en dos taburetes de la barra y pidieron dos coca - colas. Mientras que esperaban a que llegase el jefe, se pusieron a comentar la historia de Cris con su novio. Mar los envidiaba , y Paula ... Paula simplemente echaba de menos a su novio, solo necesitaba estar con él.

     - Perdonad, ¿sois vosotras las que venís preguntando por el trabajo? - se les acercó un chico joven y muy atractivo.
     - Sí, somos nosotras - respondió Mar levantándose rápidamente.
     - Muy bien entonces, si queréis podemos sentarnos en una mesa y hablar tranquilamente del tema - les propuso el chico.
     - Vale - aceptó Paula.

El chico se puso una cerveza y se dirigió a la mesa donde se habían sentado Paula y Mar.

     - Bueno, entonces venís buscando el trabajo que proponemos ... ¿Cuál de las dos es la que quiere trabajar?

Paula y Mar se quedaron calladas y mirándose mutuamente. Finalmente Mar rompió el silencio, y dijo:

     - Bueno ... en verdad el trabajo lo buscamos las dos .. pero si solo hay uno disponible pues ya decidiremos cual es la que se queda con él.

El chico también se quedó callado pues no sabía como responderles a aquella pregunta.

     - Perdonad .... una preguntita ... ¿nos podrías decir tu nombre? Es que no se como dirigirme a ti - dijo entonces Paula riéndose.
     - Claro claro, perdonadme vosotras a mi por no haberme presentado ... me llamo Iván. ¿Y vosotras sois ...?
     - Yo me llamo Mar y ella es Paula - respondió.
     - Vale, encantando - les dijo  Iván con una gran sonrisa en la cara -. Bueno , a ver, retomando el tema, el trabajo que nosotros ofrecemos en principio es solo para una persona, para trabajar en horario de tarde, que comprende desde las 5 hasta las 10 de la noche. Únicamente durante la semana, fines de semana libres, y cobrando a 10 euros la hora, es decir, unos 1000 euros al mes. ¿Qué os parece? ¿Aceptáis?

Mar y Paula se quedaron calladas, pues no sabían que decir. Era mucha información en poco tiempo. Se miraban entre ellas, luego a Iván, agachaban las cabezas y vuelta a empezar.

     - Bueno, tampoco hace falta que toméis la decisión ahora . Sé que es algo que deberías de pensar y reflexionar ... y poneros de acuerdo para ver quién es la que trabaja de las dos - comenzó a decir Iván para cortar ese silencio tan incómodo -. Si queréis os doy mi móvil y así cuando hayáis tomado la decisión podréis avisarme ... Si no , os pasáis un rato por aquí y hablamos.
     - Vale, un día de estos nos pasamos por aquí .... De todas maneras, si no te importa, preferiría que me dieses tu móvil, por si no podemos acercarnos para poder llamarte - le pidió Mar.
     - Está bien - le respondió él.

Iván cogió una servilleta y sacó del bolsillo de su camisa un bolígrafo. Apuntó su teléfono y le entregó la servilleta a Mar.

     - Muchas gracias. Pronto tendrás noticias nuestras - dijo esta vez Paula.
     - Espero! - dijo Iván con una gran sonrisa -. Y no tardéis mucho eeh! Que os quitan el puesto!
     - Jajajaja, tranquilo que nadie nos lo quitará! - respondió Mar riéndose.
     - Pues hasta pronto entonces - se despidió Iván.
     - Adios! - respondieron las dos chicas a la vez.

Iván se levantó y se metió por una puerta que había detrás de la barra. Mientras tanto, Paula y Mar pagaron y salieron del local.

     - ¡¿Cómo que quieres su teléfono por si no podemos venir?! Pero si vivimos aquí al lado! - le dijo Paula a Mar mientras le pegaba un empujón.

Mar no protestaba, solo se reía.

     - A ver tía, admite que el chaval está bueno .... - dijo Mar.
     - Vale, sí , admitido, está bueno - respondió Paula.
     - Bueno, pues ya está, tengo el teléfono de un chaval que está muy bueno - le dijo Mar riéndose.
     - Jajajaja, pero que cerda eres! Que va a ser tu jefe! - dijo Paula sin poder parar de reírse.
     - O no, a lo mejor es tu jefe y mi novio .... - dejo caer Mar.
     - A ver chiquita mía ... Eso es lo que te gustaría a ti! Pero no va a pasar nunca! A si que no empieces a soñar ... que al final siempre te pasa lo mismo - le aconsejó su amiga.
     - Está bien, pero bueno, tenemos que decidir cual de las dos es la que va a trabajar ... - le dijo Mar volvéndo al tema principal y más importante.
     - Tienes razón. Y .. no se ... A ti te hace ilusión? Es que a ver, necesitamos la pasta pero no se .... eso supone perder todas las tardes de la semana, y solo podríamos estudiar los fines de semana ... Con lo cual no podremos salir .... Y sería una gran mierda - reflexionó Paula en voz alta.
     - La verdad es que tienes razón ... Aunque .. podríamos preguntarle que, aunque el trabajo sea para una sola persona, trabajar las dos, o incluso las tres. Cada una trabaja un día .. y así tenemos tres tardes a la semana para poder estudiar, y no se nos hará tan pesado el trabajo ... - propuso Mar.
     - Bueno, es cuestión de preguntarle a Cris si quiere participar o no .... Y después hablar con Iván a ver si acepta el trato o no ...
     - Claro que aceptará! Pero si es encantador! - dijo Mar con una gran sonrisa en la cara.
     - Anda pava! Déjate ya de tantos sueños! - dijo Paula riéndose -. ¿Llamamos a Cris y vamos a por ella a la casa de Ángel? Así no volverá sola.
     - Vale, me parece bien - aceptó Mar.

Paula sacó su móvil y le envió un whatsapp a su amiga: "Cariño! Nosotras ya hemos terminado! ¿Quieres que vayamos a recogerte a casa de Ángel? Un besitoo! Te queremos! (: "


Cris se despegó de los labios de su chico.
      - Espera un momento - le dijo -. Me está vibrando el móvil.
Sacó el móvil de su bolsillo y vio el whatsapp de sus amigas.
     - Son Paula y Mar. Dicen que ya han acabado, que si se pasan por aquí para recogerme - le
explicó  a su novio -. ¿Le digo que vengan un rato?
     - Vale, a mi no me importa, diles que se vengan un rato y cenamos aquí todos juntos si os apetece - aceptó Ángel.

Cris respondió al whatsapp de sus amigas: "Amorcitos! Por supuesto que quiero que vengáis! Además , he hablado con Ángel y me ha dicho que os podéis quedar un rato y cenamos juntos .... En un ratito os veo! Os quiero! <3 "

Cris soltó el móvil y volvió a los brazos de su chico.

Mientras tanto, Paula vio el mensaje de Cris en el móvil , a si que le contó los planes, y se dirigieron a la casa de Ángel. Aunque antes hicieron una pequeña parada en un telepizza para encargar la cena de esa noche.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Grandes Pesadillas, Grandes Sueños - Parte 3

Pero en todo lo que ocurre hay una parte buena y una mala. La buena era evidente, pero la mala era que confirmar que formaría parte del equipo paralímpico también confirmaría que nunca más podría andar.

Lucía, al enterarse, no le dio demasiada importancia, puesto que ya lo tenía asumido. Además, había decidido empezar una nueva vida, una vida desde cero, y su nueva vida estaba formada sobre una silla de ruedas. Y aún así, dentro de las malas tenía demasiada suerte, pues muchas personas sueñan con llegar a ser grandes profesionales, y pocas lo consiguen.

Al final  la noticia se consolidó, y Lucía y Hugo se mudaron a Madrid.

Lucía entrenaba muchas horas al día, y Hugo se encargaba mientras de la casa, de organizar toda la mudanza y todas esas cosas. Además, intentaba encontrar trabajo allí en Madrid, pero si no lo conseguía, no le importaba mucho. Por fin Lucía volvía a ser feliz como lo era antes, y Hugo se sentía muy feliz por ella.

En dos semanas, los dos se hubieron adaptado a su nueva vida. Ahora les había tocado una época bonita, donde viajarían a muchos países debido a los campeonatos, y así poder conocer el mundo.

Un fin de semana, mientras Lucía estaba en la piscina entrenando, Hugo preparó la casa para darle una sorpresa a su chica.

Cena, velas, pétalos de rosas sobre el suelo y un gran ramo de rosas en las manos de su novio fue lo que se encontró Lucía al llegar a casa.

Durante la cena, ambos estuvieron muy cariñosos. El cambio había sido muy difícil, todo lo que les había pasado en los últimos meses había sido desgraciado pero afortunado a la vez. Y ambos celebraban el poder ser felices en el instante.

Mientras Lucía tomaba un rico pastel de chocolate de postre, Hugo sacó un tema que hasta aquel día no se había tocado. El día del accidente. Ese día ellos se iban a casar, y no pudieron hacerlo. Al escuchar aquello, los ojos de Lucía empezaron a llenarse de lágrimas, pero entonces Hugo le dio un gran abrazo, y le volvió a pedir matrimonio.

A Lucía se le iluminó la cara. ¡Pues claro que quería casarse con él!

Las siguientes semanas transcurrieron normales para Lucía, con entrenamientos durante la mañana y la tarde, mientras que para Hugo fueron muy ajetreadas. Se encargó de volver a preparar la boda, y organizarlo todo para volver a su ciudad, casarse, y después irse a un gran campeonato que tenía Lucía. Fue un mes duró para Hugo, pues tuvo que prepararlo todo muy rápido, pero sabía que todo aquello merecería la pena.

Pasaron varias semanas más, y el día se iba acercando. Hugo y Lucía viajaron hasta su ciudad, y esperaron a que llegase el día.

Ahora si que sí. Ahora sí que había llegado el gran día. Pero este iba a ser un poco diferente.

Lucía y Hugo se despertaron en la misma cama. Hugo se levantó, se puso su camisa blanca, su traje y se sentó en la cama para que, como de costumbre, Lucía le hiciese el nudo de la corbata. Más tarde, Lucía comenzó a vestirse. Pero esta vez no llevaba un vestido blanco y hermoso. No. Llevaba un sencillito vestido de color canela por encima de las rodillas , que dejaban al descubierto sus preciosas piernas.

Una vez los dos vestidos, bajaron hasta el portal, y se montaron en el coche donde los esperaba el hermano de Hugo. Los dos juntos. Esta vez, por nada del mundo se separarían. Al llegar a la Iglesia no había nadie, y ese era el plan. Hugo y su hermano ayudaron a Lucía a prepararse para la gran sorpresa del día. 

Cuando ya tan solo quedaba media hora para que comenzase la boda, todo estaba preparado. Hugo salió a la puerta para recibir a todos los invitados, y Lucía esperaba dentro sentada en un banco y bastante nerviosa.

El tiempo pasaba deprisa, y cada vez quedaba menos para el gran momento. Cinco minutos y comenzaría la ceremonia.

Hugo se situó en el altar, y miraba hacia el fondo del pasillo, al igual que todo el mundo. Todos esperaban a que Lucía entrase sentada en su silla de ruedas. Pero no fue así.

Agarrada del brazo de su padre, Lucía recorrió el pasillo hasta el altar andando. Supuso un gran esfuerzo para ella, pues le colocaron unos hierros para que pudiese hacerlo. Ella iba a casarse, y no por lo ocurrido las cosas iban a cambiar. Y quería que todo fuese igual, como si no hubiese pasado nada. Es verdad que sus vidas habían cambiado mucho desde aquel día, pero para ellos todo seguía siendo igual. El amor que había entre ellos no había cambiado, si no que se había enriquecido. Y a partir de aquel momento si que era hasta la muerte. Iban a ser uña y carne , y estar juntos en todos los lugares. Nunca más se separarían el uno del otro.

Llegó el momento más deseado. Hugo dio el “sí quiero”. Lucía dio el “sí quiero”. Y se prometieron que a partir de ese momento hasta la eternidad, y que serían felices para siempre.


Al cabo de unos años, Lucía se convirtió en una gran nadadora y consiguió medallas a nivel mundial. A nivel personal, cada año que pasaba, eran más felices. Y esa felicidad se hizo mucho mayor cuando pudieron aumentar su familia con un pequeño Dani.


“La vida se puede presentar de mejor o peor manera, pero siempre irá encaminada según como nosotros queramos afrontarla. Los grandes obstáculos, por muy grandes que sean, con fuerza y valentía siempre los podremos superar.”


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Aquí se acaba el primer relato corto que he escrito. Os doy las gracias a todos los que le dedicáis un ratito de vuestro tiempo en leer las historias, frases y reflexiones que escribo. Por último me gustaría que me diéseis vuestra opinión sobre lo que escribo: si creéis que está bien o si sinceramente me aconsejais que deje de malgastar mi tiempo escribiendo .. porque no se me da bien. Gracias por vuestra colaboración y un saludo a todos! (: