lunes, 19 de noviembre de 2012

Capítulo 10

Un chico alto, rubio, de ojos verdes y muy guapo caminaba por los pasillos de la Universidad en busca de su nueva aula. Estaba despistado, pues  nunca había estado por allí, y encima no conocía a nadie que le pudiese ayudar. Se acercó entonces al tablón de anuncios y encontró un pequeño mapa de la distribución de las aulas. Por fin encontró la suya, se situó y se dispuso a ir a ella.

Mientras tanto, ya llegando a su universidad, y sin problemas por el camino, Mar parecía una loca agitando la cabeza de un lado para otro al ritmo de la música. Le encantaba escuchar música, bailar, cantar. Ojala fuera lo único que hiciese durante el día. Sus amigos del colegio sabían que era incapaz de parar. En los intercambios cantaba a la vez que agitaba su cuerpo, y durante las clases ... también lo hacía, solo que en su cabeza. Pero volviendo al mundo real, ya estaba dentro de la universidad. Ahora se dirigía camino de su aula. Miró el reloj y vio que todavía quedaban más de cinco minutos para que empezara la clase. Un logro para ella. Había llegado con tiempo , y encima sin perderse. Pero ella estaba feliz, y en su mundo. Seguía bailando, y le daba igual estar ya dentro de la universidad, y que la gente la mirase. Pero nada de eso le importaba, solo le importaba ser feliz y divertirse, y eso intentaba hacer. Pero entonces se chocó con alguien, después con la pared, y seguidamente se le cayó el móvil con los cascos al suelo.

     - Esto .. perdona mucho ... - decía el chico mientras se disculpaba.
     - No pasa nada - dijo ella recogiendo el móvil y comprobando que seguía funcionando con nomalidad.
     - Me llamo Jordan - se presentó él -. ¿Y tu eres ... ?
     - Yo soy Mar, encantada - dijo poniéndose de puntillas para poder darle dos besos - . Y bueno, me voy ya que si no no llego a clase. Supongo que ya nos veremos más veces por aquí - dijo a modo de despedida.
     - ¿A que aula vas? - le preguntó Jordan.
     - Pues a .... la 8, creo que esa - respondió Mar.
     - Entonces perfecto, yo también voy allí - le respondió el con una gran sonrisa.

Y juntos se encaminaron hacia la clase. A Mar le dio la impresión de que parecía un buen chico, y de momento, no se alejaría mucho de él.
Por su parte, Jordan estaba encantado de haber conocido a aquella chica. Era preciosa, muy simpática, y seguro que tendría 300 cosas maravillosas más. Con ella a su lado seguro que pasaría un curso estupendo.  


La mañana transcurría tranquila para las tres. Paula seguía conociendo a las que serían en un futuro sus amigas, o simplemente compañeras de clase. Cris escuchaba atentamente todas las historias divertidas que Beatriz le contaba sobre ella y su hermana gemela. Y Mar y Jordan se seguían conociendose: un café por aquí, una palmera por allá, una anécdota ... y por fin Jordan consiguió el teléfono de Mar, con la típica excusa de " por si tengo alguna duda de clase " .
Pero en otra parte de España, exactamente en Granada, las noticias no eran buenas. O sí.
Andrea, la hermana mayor de Cris, discutía fuertemente con su madre. ¿El motivo? ¡Ella no podía ser abuela tan jóven! Ambas empezaron a reír como nunca, y después se dieron un gran abrazo. La verdad es que era una buenísima noticia. Y ninguna de las dos veía el momento de contárselo al resto de la familia. Seguro que todos se alegrarían muchísimo, y un poco de alegría no vendría nada mal.
Pero entonces Andrea se empezó a acordar de su hermana pequeña, la tenía lejos, pero la quería muchísimo. Y lo único que le hacía falta para ser la persona más feliz del mundo era que ella estuviese a su lado en aquellos momentos tan felices, aunque sabía que eso no sería posible.
Se quedó pensativa, recordando todas las veces que ella le había dado de comer a su hermana pequeña, y no podía creerse que en poco tiempo le daría de comer a su hijo. El tiempo pasaba muy rápido, y más le valía aprovechar cada momento, porque antes de darse cuenta, estaría como su madre, y su hijo será el que le comunicará que su novia estará embarazada, y entonces la abuela sería ella. Pero no era el momento de pensar en todo eso. Se encontraba en una época feliz e importante para ella, y lo único que tenía que hacer era disfrutarla.
   - Andrea, pero entonces esto ... ¿¡significa que te casas!? - dijo su madre.               

Andrea se quedó pensativa. No tenía respuesta para aquella pregunta, pues la verdad es que nunca lo había pensado. Pero tampoco le hacía falta. La verdad es que para ella, aquello de casarse no significaba nada más que papeles. No por casarse, su novio la querría más, a si que no le importaba. Con su amor y con que se lo demostrase día a día tenía suficiente.

   - No mamá, no lo se la verdad, pero no lo creo - le respondió Andrea.
   - Bueno bueno, no importa , ¡que voy a tener un nieto! - seguía gritando su madre eufórica.

Las dos seguían dándose abrazos y besos, pues la felicidad que sentían en esos momentos no cabía en su cuerpo.


Ya había llegado la hora de comer y las chicas se sentaron en la mesa. Tenían la tele encendida, pero ni Paula ni Mar le prestaban atención , pues lo único que querían en aquel momento es que su amiga les contara la noche que había pasado con Ángel. La miraban intensamente, a ver si se daba cuenta y se lo contaba ya de una vez, pero Cris estaba en su mundo , pensando en sus cosas , y no se daba cuenta de nada. Hasta que Paula se hartó , y le tiró un cojín a la cara.
   - ¡¿Pero que haces loca?! - le gritó Cris enfadada.
   - Que haces tu, debería de ser la pregunta ... llevamos esperando este momento todo el día, y ahora que llega se te olvida a ti - decía Paula molesta.
   - Anda ... es verdad .. perdón ... se me había olvidado por completo ... - decía Cris.
   - Bueno vale, te perdonamos, pero empieza ¡YA! - exclamó entonces Mar.
   - Esta bien - aceptó Cris.

Cris y Paula habían terminado de comer y quitaban la mesa, y Mar, como siempre, seguía comiendo. Era muy lenta. Paula le metía prisa , para que Cris empezara a contar ya la historia, pero Mar sugirió que se sentaran las dos en el sofá tranquilamente y que Cris empezará a contar, que ella pegaría el oído y más tarde se uniría a la conversación. Y así fue. Cris empezó a contar la historia mientras que Mar acababa de comer y Paula escuchaba atentamente, pues no quería perderse ni un solo detalle.

Y entre una historia real pero sorprendentemente fantástica las chicas comenzaban una tarde llena de sorpresas.

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